Los secretos de ‘El interrogatorio’ de Teatro Petra

Los secretos de ‘El interrogatorio’ de Teatro Petra

Yhonatan Loaiza Grisales

Fabio Rubiano y Marcela Valencia se pagaron en los últimos años dos deudas que tenían pendientes. Hace 36 años, los dos artistas fueron socios en la idea quimérica de crear un grupo de teatro, Teatro Petra, que obra a obra se ha convertido en uno de los nombres más determinantes de la escena colombiana contemporánea.

La primera deuda, cuenta Rubiano, director y dramaturgo de Petra, era crear una pieza en la que Valencia actuara sola. Así nació ‘Yo NO estoy loca’, un monólogo en el que la pluma de Rubiano se funde con los profusos recursos actorales de Valencia para contar la historia de una mujer que se niega a caer en las casillas de la sociedad.

La siguiente deuda era una obra en la que actuarán solamente Rubiano y Valencia. Y esa deuda, en buena hora para la escena colombiana, se saldó con ‘El interrogatorio’, que se creó y se estrenó en plena pandemia.

‘El interrogatorio’ hace parte de una trilogía que gira alrededor de la Mansión Gualteros y de su dueña, la actriz Augusta Jonás, que fue famosa en la época del cine mudo y que, a pesar de añorar esos años de éxitos, todavía sigue gozando de las mieles del poder por otras labores menos admirables.

“Esta obra nos sirvió con Marcela para darnos cuenta que nos entendemos en escena, que, después de 36 años, nos conocemos las respiraciones, los tiempos, los movimientos y que paradójicamente no nos aburrimos… Después de tantos años de vernos y de trabajar juntos seguimos entendiéndonos y divirtiéndonos”, cuenta Rubiano.

Más allá de las cualidades dramatúrgicas y actorales de la obra, ‘El interrogatorio’ derrocha ese placer que sienten los dos actores al trabajar juntos y logra contagiar al público de la emoción de dos actores que se están gozando sus papeles.

El formato de la pieza presenta a dos personajes en contraposición: un detective, encarnado por Rubiano, y Augusta, quien debe responder las preguntas del detective sobre la desaparición de cuatro personas que pasaron por su mansión.

Así se empieza a desarrollar un juego que, en apariencia, responde a la estructura clásica del interrogador y el interrogado, pero que en cada diálogo hace un viraje hacia una nueva sorpresa. Rubiano cuenta que ese mecanismo de interrogatorio policial hace parte de una de las sesiones que componen su taller de dramaturgia, que dicta en Teatro Petra.

El taller está compuesto por 39 puntos, que profundizan en temas como la acción, la página en blanco y los personajes insignificantes, entre muchos otros. Una de las sesiones es ‘Mecanismos y diálogos’, dentro del que se enmarca ‘Preguntas y respuestas’, cuyo mecanismo más básico es ‘El interrogatorio’.

“Ese mecanismo de preguntas y respuestas aparentemente es el más simple en un diálogo tradicional, pero tiene una serie de variaciones que aquí por ejemplo permite que Marcela explore una serie de cambios y transformaciones”, explica el actor, director y dramaturgo.

En ese juego de diálogos, como en un juego de póker, los oponentes juegan con las cartas escondidas del otro, porque lo que no se dice puede llegar a destrabar la historia y los secretos de La Mansión Gualteros, que encierra los detalles más oscuros de la sociedad colombiana.

La trilogía teatral de la que hace parte ‘El interrogatorio’ se compone con ‘La Mansión Gualteros’, que se estrenó en formato virtual en el Festival Internacional de Teatro de Manizales del 2019, y ‘Buenos y malos (o buenas y malas)’, una coproducción de Teatro Petra con el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

Las tres piezas funcionan como los vagones independientes de un gran tren, el espectador que vea solamente una de ellas la puede disfrutar plenamente sin sentir vacíos; pero la trilogía completa enmarca una mirada metafórica sobre algunas cicatrices que siguen palpitando en la piel de la sociedad colombiana.

Y ese gran tren tiene como columna principal el personaje de Augusta, esa gran actriz desperdiciada que impone con su presencia, que encandila con sus anécdotas y que aterroriza con sus estrategias. Rubiano agrega que el personaje hace un guiño a ‘Sunset Boulevard’, la célebre película de cine de negro de Billy Wilder en la que Gloria Swanson le da vida a Norma Desmond, una actriz del cine mudo de Hollywood cuya fama se extinguió cuando el sonido de los diálogos empezó a llenar las salas de cine.

“¿Por qué se escogió el personaje de una actriz de esta categoría tan expresiva, tan expresionista?, porque mientras el investigador hace el interrogatorio uno no sabe si Augusta está contestando como ella o como el personaje que dice que está ensayando. Uno no sabe si es verdad, si está fingiendo, si trata de ocultar algo; pero poco a poco, a medida que van apareciendo las pruebas, uno empieza a descubrir ciertas cosas que suceden en esta mansión”, complementa Rubiano.

Tras ver ‘El interrogatorio’, se puede quedar con la sensación, mejor, la esperanza, de que Rubiano y Valencia tengan otras deudas artísticas que pagarse.

‘El interrogatorio’ se presentará el miércoles 29 de septiembre, a las 9 p. m., en el Auditorio de la Universidad Nacional.