Lecciones para la vida

Lecciones para la vida

Es lo adecuado para resumir el contenido de esta primera jornada del Tercer Congreso Iberoamericano de Teatro 2021, llevada a cabo virtualmente, hoy 27 de septiembre y cuya apertura la hicieron Jorge Dubatti y Octavio Arbeláez, con una conferencia de apertura a cargo de Fabio Rubiano Orjuela, Hacer teatro con miedo.

Las reflexiones teóricas fueron presentadas con títulos y descripciones muy provocadoras así: Nuevas configuraciones  del teatro frente a  la irrupción de la pandemia del COVID por Daniela Berlante de Argentina, Corpografías de Frontera. Anotaciones sobre el Teatro en la Frontera y la pandemia por José Ramón Castillo, de Brasil, LA CRISIS o la noche oscura del alma. El cortocircuito necesario para redescubrir el camino a casa por Gabriel Erazo Navas de Ecuador, Redes y rutas en medio de la pandemia. El rol de los espacios independientes en la “nueva normalidad”, porAlejandra Serrano Rodríguez, de México, Dar Like al espectador Re-mediado, por Wilson Escobar Ramirez de Colombia, Poner en palabras de María Natacha Koss de Argentina, Algofobia. Una lectura cultural sobre el porqué no hemos dejado de hacer teatro, por Kevin Rodríguez Sánchez  de Perú, La alternativa de la presencia: una urgencia para resistir al disciplinamiento covid por Rafael Sandoval Roquet de México. La conferencia de cierre fue Cuando pase la pandemia. Pensamiento y acción para los tiempos de covid por Guillermo Heras, de España.

Octavio Arbeláez nos habló del cansancio de las pantallas, del futuro del teatro y la apropiación de otros lenguajes, el uso de otras herramientas, la claustrofobia impuesta y los temores permanentes, lo cual nos ha preparado para disfrutar así sea de una manera restringida, la presencialidad en contraposición a la virtualidad que tanto se ha ido imponiendo en todos los aspectos de la vida: trabajo, educación, entretenimiento, es decir en la vida misma, de allí que al recobrar aquello que de pronto no supimos apreciar, ahora lo disfrutamos plenamente.

Por su parte Fabio Rubiano en Hacer teatro con miedo, reflexiona que ante tantas muertes en Colombia, por causas tan disimiles y víctimas tan incatalogables, es raro que a la gente de teatro no la hayan tenido en cuenta en esa macabra lista, irónicamente afirma que entonces no son tan importantes. Hace notar que quien más convive con el temor y lo racionaliza, es el ser humano, quien siente el miedo, antes de que este se concrete, por eso debe ser utilizado como herramienta para la creatividad. Desde pequeños hemos sido testigos con un simple anuncio, de esa desagradable sensación, todos alguna vez escuchamos: tenemos que hablar, o en la casa arreglamos, nos anuncia algo terrible, el conflicto anticipado está presente.        

En el teatro, ese miedo, está omnipresente, en la selección, en los ensayos, en la actuación y en la recepción de críticas, sean o no favorables, este se establece en el escribir, el dirigir, el estructurar, el actuar, por eso debemos convertirlo en algo positivo, para evitar la parálisis. Ese miedo constante, sostenido, no de lo que pasa, sino de lo que vendrá, usado como herramienta de persuasión es muy útil en el teatro y como los gobernantes saben mucho de eso, lo utilizan constantemente, por eso, sin darnos cuenta, convivimos con el miedo.

Daniela Berlante de Argentina en Nuevas configuraciones  del teatro frente a  la irrupción de la pandemia del COVID, nos recordó como la pandemia conllevó a un aislamiento social que condujo a una depresión económica y en muchos casos a la pobreza absoluta, como en la mayoría de países latinoamericanos, al igual que a un colapso sanitario, que ha hecho muy incierto el pensar regresar a la normalidad y la esfera artística no ha sido ajena a ese colapso. Por eso el contacto emisor/receptor característico del teatro, ha tenido que ser suplido de alguna manera, como una especie de remediación: teatro filmado, on-line, transmisiones de lo ya realizado, así ha sido re-creado. Usaron esas nuevas herramientas como medio, no como fin. La teatralidad no se recupera así, constituye una nostálgica función poética.

Wilson Escobar Ramirez en Dar Like al espectador Re-mediado, nos hace ver que algunos creadores fueron pioneros, antes de la pandemia, en el uso de nuevos lenguajes y técnicas audiovisuales, que lo que antes era un juego como el uso del zoom, de lo excepcional pasó a ser lo ubicuo, que la respuesta a la pandemia, fueron además de las vacunas, las pantallas para expandir la percepción del espectador, pero que el distanciamiento por el performance digital, sufre el reclamo del espectador, por el actor en el escenario, quien insufla el alma al cuerpo del espectador, eso constituye el contrato social, estético y poético con él.

En el cierre,Guillermo Heras de España, en Cuando pase la pandemia. Pensamiento y acción para los tiempos de covid, hizo ver que dependemos de los gobiernos, las vacunas y los descerebrados que siguen abusando de la apertura gradual, y que así seguiremos hasta la nueva normalidad, que no irá a ser como antes, que debemos aprovechar múltiples experiencias creativas que han mostrado nuevos caminos, sostiene, que no hay virus que puedan con el teatro.

                                                        Germán Sarasty Moncada
Profesional en Filosofía y Letras
Universidad de Caldas