HUELLAS – Academia y teatro

Academia y teatro

Dentro del marco del 52° FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE MANIZALES se ha desarrollado una oferta académica de calidad, con conferencistas tan connotados como Piedad Bonett, Ricardo Silva y Patricio Rivas; igualmente un ciclo de conversaciones con temáticas tan sugerentes como: Creación en confinamiento, Cuando esto se acabe y Arte y tecnología. Mención aparte merece la celebración del Día del Teatro Latinoamericano y los 45 años del CELCIT.

En todos hubo interesantes posturas frente al problema del confinamiento, la creatividad que surge o que se escapa, las oportunidades encontradas, las limitaciones impuestas, etc; es decir, el cómo lo ha percibido y sufrido cada uno, o la manera de asimilarlo y aprovecharlo, la resiliencia y la rigidez, la adaptación o la negación, todo según lo miremos o lo ignoremos.

En esta profusión de opiniones tan respetables, vale la pena tener presente lo expuesto por el argentino Carlos Ianni, director, docente y productor teatral, además de ser el director del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral, CELCIT. Al referirse al cese de actividades teatrales, manifiesta que no solo ha sido total, sino un fenómeno global, lo cual nos ha llevado con nostalgia a valorar aquello que ya no tenemos. Considera que se han hecho muchos esfuerzos de reanimación acudiendo a las nuevas tecnologías de comunicación que hay disponibles, pero que el estatuto ceremonial del teatro constituye un canon con su propia ortodoxia, y sostiene: “El teatro como arte vivo y efímero que es, no tiene sustituto posible…Con suerte, el hecho teatral sobrevive fantasmagóricamente en la memoria de los espectadores porque todo registro que hagamos de él, por definición, no es teatro”.
Todas las manifestaciones ensayadas, como espectáculos via streaming, cursos, mesas redondas y foros virtuales, constituyen otra forma de expresión con sus propias reglas y parámetros de valoración, lo cual muestra que la gente de teatro es muy recursiva. “Esto no reemplaza el teatro -afirma- solo nos consuela y permite la creación de nuevos públicos, que ojalá cuando volvamos, podamos contar con ellos.

Tuvimos la oportunidad de escuchar los planteamientos sobre Shakespeare desconfinado en la charla de Patricio Rivas, sociólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México, Doctor en Filosofía de la Historia por el Instituto Latinoamericano de la Academia de Ciencias de Rusia y un conocedor de la temática expuesta, lo cual hizo con una suficiente erudición, sin ninguna ostentación, ni presunción.

Nos manifestó que siendo la tragedia y la comedia creaciones antiguas, hoy tienen no solo plena vigencia, sino que esos clásicos nos siguen conmoviendo, quedan aún diálogos pendientes y son los oráculos los que nos interrogan. Por eso hoy nos sigue sorprendiendo Shakespeare, quien -según dice- sus obras son inconclusas, razón por la cual se siguen presentando, recreando la genialidad de sus personajes que dialogan con sus subjetividades o sus subconscientes, cuestionándonos en forma permanente. Remarca la agudeza por escarbar el alma y resaltar lo humano y divino, la maldad y la bondad, la sabiduría y la ignorancia, la magnanimidad y la bajeza, que cohabitan en todos los seres y que muestra en una dramaturgia de caracteres humanos.

En su construcción establece tres mundos: el natural, el social y el interno de los personajes y es en esa amalgama, en donde muestra tal cantidad de interacciones, que perduran en el tiempo y hacen de sus obras unos espejos a veces dignos de imitar, otras de evitar; el lenguaje que utiliza para ser comprensible es el del vulgo y en la búsqueda esencial del ser, se adelantó a Freud, pues en la sicología de sus personajes muestra el nivel interno de los individuos, sus ambiciones, frustraciones, tragedias y comedias. No le teme a la aceptación del desorden humano y explica el odio como resultado de nuestros miedos. Siempre en sus textos habrá dos sentidos.

Menciona lo sostenido por Harold Bloom como aportes a Shakespeare, así: Cervantes como fundador de la novela; Montaigne, del ensayo; Milton, refundador de la poesía y Tolstoi desde la novela épica histórica. Estas influencias sirvieron para tejer y destejer las capacidades humanas, la descripción de caracteres y el mostrar que los destinos no son ni justos, ni injustos, además de que la tragedia siempre deja una esperanza.
Estas actividades han ganado su propio espacio y la respuesta que demos a esta oferta será garantía de su permanencia, y en cuanto a la calidad, siempre hemos reconocido su adecuada selección y el esfuerzo en su realización.

Germán Sarasty Moncada

Profesional en Filosofía y Letras
Universidad de Caldas