DIALOGOS – Mujeres decididas

Mujeres decididas
un canto de sirenas para decir ¡basta!

Ángela Patricia Jiménez Castro

“Nueve mujeres en busca de una isla desconocida. Acostumbradas como artistas teatrales al contacto y al estímulo directo, al arte efímero que sucede en el presente, nos embarcamos en busca de nuestro nuevo escenario, uno en el que la distancia rige. Separadas y unidas por la tecnología emprendemos el viaje buscando crear desde la individualidad de nuestros confinamientos”. Estas palabras de Valentina Sierra, dramaturga y directora de Mujeres decididas que lavan y remiendan sus propios calzones, reflejan el proceso de este proyecto audiovisual que conserva la creación colectiva a través de la virtualidad. La obra es una versión libre de El cuento de la isla desconocida de José Saramago y nace en el periodo más fuerte del confinamiento, en México, como un desafío al encierro y a partir de las conversaciones entre Valentina y un grupo de mujeres feministas que, con sus voces colectivas, desahogos y sueños de vivir un mundo sin violencia de género se valieron de los sonidos brindados por la cuarentena, su creatividad y necesidad de expresión artística para navegar juntas en el barco hacia esta creación.


Valentina Sierra nos cuenta sobre el desarrollo de esta propuesta y la expresión dramatúrgica de la obra, que nace en medio del confinamiento como tantos otros procesos creativos que transformaron o crearon nuevos lenguajes.


TEXTOS: ¿De qué nos habla Mujeres decididas que lavan y remiendan sus propios calzones?

VALENTINA SIERRA: Es la historia de una mujer decidida que no concibe la idea de que exista un lugar distinto al que ya conoce. Entonces con esta decisión se enfrenta al rey, que representa este mundo cuadrado, añejo y con reglas obsoletas para exigirle un barco y poder llegar a la isla desconocida. Ante la incredulidad del reino entero termina por conseguir su barco; hay muchas mujeres que se ven inspiradas por la decisión de ella y se suman a su tripulación. Después, ella hace todo un viaje para encontrar a la tripulación del barco, ruta en la que se enfrenta a una violencia de género brutal, a agresiones, descalificaciones, invalidaciones por parte de todo un mundo masculino que no la reconoce; y al final, cuando está a punto de darse por vencida, se da cuenta de que a la tripulación ya la tenía y que son todas estas mujeres que la escucharon y se inspiraron en su voz y decisión y es así como zarpan y encuentran su isla desconocida en este mismo barco.

T: Evidentemente hay una narrativa feminista en la obra, hablemos un poco de la creación de esta versión libre de El Cuento de la isla desconocida de José Saramago y de esa sinergia entre estas nueve mujeres para consolidar la obra.

VS: Cuando llega la pandemia nos cerraron los teatros y nos encerraron a trabajar desde casa. En ese confinamiento me di a la tarea de escribir esta versión libre del cuento de Saramago, pero completamente feminista; y la escribo a partir de las reuniones que tenía con un grupo de mujeres feministas, antes de la pandemia de manera presencial y luego de manera virtual. Allí nos desahogábamos, compartíamos reflexiones y lecturas que me inspiraron a escribir esta historia.

T: ¿Qué fue lo que más te interesó del cuento de Saramago para crear esta versión libre y feminista?

VS: Este cuento de Saramago me envuelve y me enamora, habla de la utopía de una búsqueda de un lugar distinto y desconocido, que en el caso de esta versión libre ese lugar distinto es un espacio sin violencia de género, con equidad, un lugar seguro para las mujeres, un lugar sonoro. Y la única manera de hacer realidad este proyecto fue trabajando a la distancia y con un medio audiovisual.

T: Este trabajo es un espejo de la realidad, de la violencia de género que se ha vivido históricamente y en la actualidad como producto de una sociedad patriarcal; como compañía, ¿qué le quieren decir a la sociedad con esta propuesta creativa?

VS: Por un lado, mostrar esa violencia de género a la que estamos expuestas todos los días, y por otro reflejar el canto de sirena en el que se convierte una mujer que dice ¡basta! Y que este canto de sirena puede ser escuchado por muchas mujeres más. Una mujer sola tal vez no sea capaz de zarpar y completar el camino, pero la sonoridad con la que se unen un montón de mujeres sí hace que el barco se mueva y que podamos construir esta isla desconocida. El feminismo es una lucha diaria y tiene que ir evolucionando, y lo que ayer me hacía fuerte, tal vez hoy es mi debilidad, entonces hay que encontrar nuevos caminos.

Proceso creativo y dramaturgia de la obra:
La producción de la obra fue ágil, según Valentina, pasó un mes desde la primera lectura hasta la entrega final. Fotografías, grabaciones individuales con celular tratando de imaginar el estímulo o la respuesta de la compañera de escena, múltiples lecturas por zoom, improvisaciones, exploraciones y autodirección formaron parte del proceso creativo del equipo para constituir un collage de texturas, imágenes, colores y espacios y así consolidar la obra, con el apoyo de Gabriel Zapata en la edición.

T: Valentina, hablemos un poco de la dramaturgia que propone Mujeres decididas.

VS: Tenemos unos personajes arquetípicos: un secretario obediente y sumiso, un rey autoritario, absurdo, y añejo, y tres mujeres al servicio de este rey patriarcal. Las tres mujeres son arquetípicas, una que es la que limpia, otra es la que remienda y otra es la que cocina, ellas tres están al servicio del patriarcado, no tienen profundidad, son personajes caricaturescos. Pero una vez que empiezan a escuchar a la mujer decidida y se inspiran en sus palabras, se convencen de cruzar la puerta de las decisiones del castillo y salir, y es ahí donde empiezan a adquirir profundidad como personajes.

T: ¿Y qué tonalidades encontramos en su desarrollo?
VS: Este mosaico de colores, vestuarios, escenografías, fondos y texturas existe también en tonalidades actorales; es impresionante cómo hay escenas que son absolutamente hilarantes, graciosas, sarcásticas e irónicas, y otras que son muy fuertes y dramáticas, dolorosas, donde se ve la violencia de género que vivimos. También hay momentos de sublimación absoluta relacionados con el desahogo de las mujeres decidas encontrándose a sí mismas. Entonces pasamos por un montón de sensaciones y tonos actorales y que hace mucho más diverso el mundo de Mujeres decididas.

T: Dices que todo lo que sucede en Mujeres decididas de manera audiovisual es muy cínico, ¿por qué?
VS: Al principio del confinamiento, generé un rechazo por el teatro virtual, no sentía que fuera teatro, pero lo que sí me gustó fueron las cosas que ocultaban que no era teatro, las cosas que usaban con cinismo los recursos audiovisuales, que no pretendían ser teatro en vivo ni presencial, sino que eran cínicamente cosas virtuales, y por eso este es el formato que tenemos en Mujeres decididas, pues rechacé la idea de pretender que estábamos juntas. Por eso todo lo que sucede de manera audiovisual en la obra está lleno de cinismo, se hace evidente todo el tiempo que las mujeres no están juntas, que el producto está grabado y creo que esto le dio otro sentido muy diferente a la propuesta, no es teatro ni es cine es un lenguaje nuevo.

T: Entonces, ¿crees que la pandemia y el confinamiento nos ha permitido encontrar distintos y nuevos lenguajes?

VS: Sí. Creo que toda crisis trae esos regalos. No creo que de acá en adelante desaparezcan estos hallazgos, creo que cuando el confinamiento termine, cuando la crisis pandémica pase el teatro regresará a ser lo que es, el teatro presencial como siempre ha sido, pero nos queda este juguete que descubrimos, estas nuevas posibilidades de la virtualidad, de las plataformas y de las pantallas.